La guardia nacional

La creación de la Guardia Nacional fue un parteaguas en la forma de entender y resolver gran parte de la problemática de la Seguridad Pública a nivel nacional, digamos pues que es un acierto a eso que los estudiosos llaman política criminal, a tal grado que obligó al órgano legislativo federal a la creación de leyes generales que le permitiera a la Guardia Nacional poder funcionar adecuadamente y sin obstáculos, además de contribuir al fortalecimiento del sistema penal acusatorio, ya que se expidieron apropiadamente la Ley de la Guardia Nacional, la Ley Nacional del Registro de Detenciones y la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza, y se complementó por medio de reformas a la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Según la Ley de la Guardia Nacional, su principal función es brindar Seguridad Pública, esto significa que tiene como fin salvaguardar la integridad y los derechos de las personas, así como preservar las libertades, el orden, la paz pública, comprende también la prevención especial y general de los delitos, la sanción de las infracciones administrativas, así como la investigación y la persecución de los delitos, podríamos decir entonces que la Guardia Nacional tiene todas las facultades de los cuerpos policiacos y de los institutos periciales, tanto locales como federales, esto significa, que pueden hacer investigaciones bajo el mando del Ministerio Público, y también realizar persecuciones de una entidad federativa a otra, ya sea por delitos del fuero común, o delitos en materia federal, en pocas palabras, la Guardia Nacional atiende la materia local y federal en todo el territorio nacional bajo un solo mando, evitando así los grandes actos de corrupción en las policías locales, tan grande es la desconfianza en las policías locales, que la gran mayoría de los policías estatales y municipales carecen de certificación, misma que debió de estar cumplimentada desde el sexenio del ex presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, y peor aún, que no hay criterios uniformes en razón del control de confianza en las diferentes entidades federativas, a tal grado que dicho control es el obstáculo primordial para que muchos integrantes de la Policía Federal puedan formar parte de la Guardia Nacional.

En el cuerpo normativo de la reformada Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública se contempla que toda la información de las detenciones que se lleven a cabo por parte de la Guardia Nacional, ya sean por la posible comisión de un delito, o por cometer una falta administrativa, deberá ser ingresada a la base de datos del Centro Nacional de Información, lo que colabora a evitar la tortura, abusos de autoridad, y desapariciones forzadas, en el supuesto en el que los elementos de la Guardia Nacional estén impedidos por alguna causa a realizar el registro, deben dar aviso inmediato a la unidad administrativa de su institución, para que lo haga. Los datos mínimos que en un inicio debe contener dicho registro de las personas detenidas, son: el nombre, la edad, el lugar de la detención, la hora y fecha de la detención, la autoridad que llevó a cabo la detención, y que realizó la puesta a disposición del Ministerio Público o Juez de Control, especificando si fue en flagrancia, o por cumplimiento de una orden.

El uso de la fuerza por parte de la Guardia Nacional está acotada por la Ley Nacional del uso de la Fuerza, bajo los principios de prevención, absoluta necesidad, legalidad, proporcionalidad y rendición de cuentas, lo anterior con la posibilidad de inhibir a una persona por medios mecánicos o biomecánicos, momentánea o permanentemente con armas letales y no letales, dependiendo de la fuerza que se necesite para repeler y neutralizar una agresión, por lo que hay garantía que el uso de la fuerza, legalmente está controlada. Sin duda hay personas que protestan contra la Guardia Nacional argumentando erróneamente militarización y centralismo, pero habrá que reconocer que la situación de la Seguridad Pública que brindan los Estados y la Ciudad de México a sus ciudadanos, ha dejado mucho que desear en los últimos años, agravándose el problema durante las últimas administraciones que se han tenido, y el problema de inseguridad crece a pasos agigantados cada día, y no se vislumbra un cuerpo policial efectivo que haga frente de forma contundente a la inseguridad que sufren los ciudadanos, más que la Guardia Nacional, por lo tanto considero que conforme avance el éxito de la Guardia Nacional, deberán ir desapareciendo las policías estatales y municipales que hasta la fecha no han brindado resultados satisfactorios.

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