Adquisición de Permisos de Petrolíferos y su Historial de Cumplimiento Regulatorio

Imagine que cierra la compra de una estación de servicio. Firma ante notario, recibe la operación en marcha y todo parece impecable. Seis meses después, la autoridad le notifica un procedimiento por incumplimientos que cometió el titular anterior. Y sí, usted los heredó. En el sector hidrocarburos esto ocurre con más frecuencia de lo que parece, porque el principal riesgo de la operación no está en el inmueble sino en el historial del permiso.

En el sector hidrocarburos muchas operaciones de compraventa se negocian tomando como referencia la ubicación de la estación de servicio, el volumen de ventas, los contratos de suministro o el potencial comercial del proyecto. Sin embargo, el verdadero activo (y también el principal riesgo) suele encontrarse en el historial regulatorio del permiso.

Esto ocurre porque un permiso en materia de petrolíferos no es solo una autorización administrativa para operar. Es también una cadena continua de obligaciones regulatorias, técnicas, ambientales, operativas y documentales que distintas autoridades pueden revisar en cualquier momento. La Ley del Sector Hidrocarburos regula actividades como el almacenamiento, transporte, distribución, comercialización y expendio al público de petrolíferos, mientras que su Reglamento desarrolla obligaciones específicas en materia de trazabilidad, reporteo, seguridad operativa y cumplimiento técnico. A ello se suman las disposiciones administrativas de carácter general (DACG’s) y las normas oficiales mexicanas (NOM’s) emitidas por las autoridades competentes.

Por ello, cuando una empresa adquiere una sociedad permisionaria o un permiso, no solamente adquiere infraestructura o cartera de clientes sino también puede heredar procedimientos administrativos, incumplimientos regulatorios acumulados, observaciones derivadas de visitas de verificación, riesgos ambientales o incluso exposición relacionada con controles volumétricos y trazabilidad documental.

En muchos casos, una estación puede operar normalmente y aun así presentar deficiencias relevantes en materia de Sistemas de Administración de Seguridad Industrial, Seguridad Operativa y Protección al Ambiente (SASISOPA), programas de mantenimiento, seguros obligatorios, dictámenes técnicos, reportes transaccionales o controles volumétricos. De igual forma, es frecuente encontrar inconsistencias entre permisos, actividad real, capacidad instalada y documentación presentada ante las autoridades.

El problema se agrava porque gran parte de las obligaciones en hidrocarburos son continuas y permanentes, lo que exige sistemas permanentes de operación, control y evidencia documental. En consecuencia, la ausencia de trazabilidad o la falta de actualización de obligaciones regulatorias puede convertirse rápidamente en un riesgo operativo y patrimonial para el adquirente.

Un error particularmente común consiste en asumir que la adquisición de una empresa permisionaria equivale a una compraventa corporativa ordinaria. En realidad, este tipo de operaciones requiere un due diligence regulatorio especializado, es decir, una revisión a fondo del cumplimiento y no solo de los números del negocio, que permita revisar, entre otros aspectos:

  • Vigencia y alcance del permiso, considerando que el Reglamento vigente ya no permite prórrogas ni renovaciones: al terminar, hay que tramitar uno nuevo (art. 93 del Reglamento de la Ley del Sector Hidrocarburos).

  • Historial de cumplimiento ante la Comisión Nacional de Energía y la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente.

  • Existencia de procedimientos sancionatorios.

  • Estado de controles volumétricos y sistemas de medición.

  • Cumplimiento ambiental y de seguridad industrial.

  • Regularidad en la presentación de reportes periódicos.

  • Cadena de titularidad y legítima posesión de petrolíferos.

  • Cumplimiento de obligaciones documentales y operativas.

Ceder el permiso o comprar la sociedad: no es lo mismo

La forma jurídica de la operación cambia el riesgo. Si se cede el permiso, la cesión debe tramitarse y autorizarse conforme al nuevo Reglamento; si en cambio se compra la sociedad permisionaria, el cambio en la estructura accionaria constituye un cambio de control que también requiere evaluación y aprobación de la autoridad, porque modifica las condiciones bajo las cuales se otorgó el permiso. En la mayoría de los permisos esa autoridad es la Comisión Nacional de Energía, salvo los casos reservados a la Secretaría de Energía. Cerrar la compra sin esa autorización puede dejar la operación en una situación irregular desde el primer día.

¿Quién responde por los incumplimientos del titular anterior?

Una creencia frecuente es que las infracciones cometidas antes de la compra son problema exclusivo del vendedor. En la práctica, muchas obligaciones siguen al permiso y a la operación, de modo que el procedimiento o la sanción puede recaer sobre la empresa permisionaria con independencia de quién la controlaba cuando ocurrieron los hechos. Por eso el due diligence no solo mide el valor del negocio: define quién terminará pagando las contingencias.

Cláusulas que protegen al comprador

El contrato es la última línea de defensa. Conviene incorporar, entre otras: declaraciones y garantías del vendedor sobre el estado regulatorio del permiso; una retención de parte del precio o un esquema de escrow que respalde las contingencias que aparezcan después del cierre; y cláusulas de indemnización que asignen al vendedor el costo de los incumplimientos anteriores a la compraventa. Bien redactadas, estas cláusulas convierten un riesgo difuso en una protección concreta.

Las consecuencias de pasar por alto esta revisión son concretas: multas, medidas de seguridad o suspensión de actividades, responsabilidad por incumplimientos del titular anterior y, en materia de controles volumétricos, sanciones fiscales que pueden llegar hasta la restricción de sellos digitales (art. 28 del Código Fiscal de la Federación). Una contingencia heredada suele costar mucho más de lo que se ahorró al omitir la revisión previa.

Cómo puede ayudarle ALEF-BEIT | Abogados

En ALEF-BEIT | Abogados acompañamos a empresas, inversionistas y operadores en procesos de adquisición, expansión y restructuración de proyectos de petrolíferos. Realizamos auditorías regulatorias preventivas, due diligence especializados en permisos de hidrocarburos, revisión de riesgos operativos y análisis integral de cumplimiento ante todas las autoridades competentes.

Asimismo, asesoramos en cambios de control, cesiones de permisos, restructuras corporativas y estrategias de regularización regulatoria para reducir riesgos de cierre operativo.

En el sector hidrocarburos, adquirir un permiso implica también adquirir su historial operativo, regulatorio y potencialmente sancionatorio. Una revisión preventiva adecuada puede marcar la diferencia entre una inversión rentable y una contingencia de largo plazo. Antes de firmar la compraventa, permítanos revisar el historial del permiso: una auditoría preventiva cuesta una fracción de lo que implica enfrentar después una contingencia heredada.