¿Tu aseguradora no te quiere pagar?

Todos o por lo menos la mayoría de las personas que contratamos un seguro, lo hacemos para que en caso de sufrir algún choque o volcadura, la aseguradora cubra los daños, o bien para protegernos en caso de que nuestro vehículo reciba daños por fenómenos naturales, caídas de construcciones, entre otros.

Otras personas, contratan el seguro solo para cumplir con dicho requisito legal o bien, para que en caso de robo, la póliza nos garantice la indemnización y de esta forma no perdamos el 100% del valor de nuestro vehículo.

Todo lo anterior se resume en contar con un respaldo y estar protegido ante un eventual accidente leve o de gravedad, donde podamos ser beneficiados de una asistencia médica, vial y legal. Siempre la finalidad será proteger nuestro patrimonio.

Entonces, si el propósito de los seguros de auto es que ante un siniestro no nos encontremos ante un escenario económico difícil donde tengamos que pagar de nuestro propio dinero los daños físicos o materiales causados, ¿por qué las aseguradoras hacen lo posible por NO hacerse responsables?

Lo cierto es que cuando llamamos a nuestra compañía de seguros para informarle del desafortunado siniestro, a partir de ese momento la aseguradora intentará eludir toda responsabilidad. Esto no debería ser así, pues se supone que tener una póliza de seguro debería ser suficiente para que se nos garantice recibir una compensación por los daños sufridos o causados.

Desafortunadamente las compañías aseguradoras suelen usar un lenguaje en sus contratos o pólizas que buscan minimizar o negar las reclamaciones válidas de sus usuarios exponiendo como causas para no pagar las siguientes: incumplimiento con los términos del contrato o póliza; que el asegurado no pagó su póliza a tiempo, que los daños ocurridos no están cubiertos por el seguro; entre otras excusas.

Y a todo esto… ¿Qué hacer si la aseguradora no quiere pagar?

  1. Revisar el contrato de seguro: Antes de hacer cualquier reclamación a la aseguradora, recomendamos leer de forma minuciosa las condiciones de la póliza, ya que muchas veces hay exclusiones de ciertos riesgos que creemos estaban cubiertos.
  2. Comunicarse con la compañía de seguros y solicitar las razones del rechazo.
  3. Guardar y llevar registro de todos los datos proporcionados a la aseguradora, así como la información recibida de la misma.
  4. Lo más importante, acudir con un abogado especialista en seguros.

La razón principal de poner en manos de un abogado el rechazo de la reclamación por parte de la aseguradora, es porque la única manera de obligar a la aseguradora a realizar el pago correspondiente es mediante una demanda donde un tribunal resolverá quién de las partes es quien tiene la razón.

Algo alentador sobre este tema, es que en la mayoría de los casos, los Tribunales condenan a las compañías aseguradoras a pagar la indemnización que un un inicio había sido rechazada. El compromiso que tenemos en ALEF-BEIT, es buscar que los asegurados siempre reciban una indemnización justa.

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